Con esa frase comenzó todo, algunos se llevaron las manos a la cabeza, otros se mantuvieron tensamente indiferentes, y otros tantos aún están intentando buscar un porqué a semejante sentencia. No se sabe aún cómo un hombre así pudo responder de esa forma a la gente que se congregaba allí, pero lo hizo.
Mas increible es saber que ese hombre era un político destacado, y que entre esa congregación de personas se hallaba un párroco el cual no dudó en darle una soberana ostia, ya que era docto en repartir cada domingo, que cayó sobre el rostro del concejal cual bendición…
Por supuesto todo esto es irreal, en ningún lugar un político se pone a decir esas cosas y ningún cura, obispo o parroco se lia a dar ostias, menos en la COPE por supuesto, pero seguramente usted (o tú, si prefieres que te tutee) esta contribuyendo a que este post sea el más visitado de todos los que he escrito. ¿Y por qué? Porque en el titular he puesto tres palabras que desde que uno tiene uso de razón es sinónimo de morbo, expectación, y malsana curiosidad.
Ahora mismo esta perdiendo uno o dos minutos de su vida en leer algo que no sirve para absolutamente nada, simplemente para que se dé cuenta de que el tiempo que tarda en leer algo falso e inventado podría aprovecharlo en cosas más utiles, aunque estas cosas poco utiles estén escondidas bajo titulares poco morbosos, expectantes o curiosos.
Pero mirelo por el lado bueno, se ha entretenido durante uno o dos minutos, y con eso me doy por satisfecho… aunque haya sido por una noticia falsa y bajo un titular hipócrita… ¿Me contrataría El Mundo?






